Dentro del competitivo mundo empresarial, los deseos de crecimiento empujan a la apertura hacia nuevos mercados en su mayoría en el exterior, y las consecuentes relaciones que ello implica. La diversidad de contactos a los que uno puede acceder obliga al manejo de idiomas o en su defecto contar en todo momento con los servicios de un traductor y/o interprete que este capacitado a borrar las barreras linguisticas, donde la capacidad de empatía sea la idea central de un buen relacionamiento entre las partes involucradas.
Hoy día se aprenden más idiomas que antes, pero la necesidad de traducir no ha desaparecido. La traducción automática puede dar al lector una vaga idea del significado de un texto escrito en un idioma que desconoce, pero con un elevado riesgo de errores de comprensión. Una buena traducción debe tener en cuenta el contexto, la estructura, las reglas gramaticales, el estilo y cuestiones de polisemia, sinonimia o juegos de palabras. Por ello, las aplicaciones lingüísticas de la tecnología deben servir para ayudar al traductor, no para sustituirlo. |
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De hecho, en numerosas ocasiones no se ha tenido en cuenta la tarea del traductor; se ha pensado que el simple hecho de que una persona hable una lengua le puede aportar los conocimientos indispensables para realizar una buena traducción, lo que está más que demostrado que no es cierto. Y…. no se es consciente de que una mala traduccion puede acarrear muchisimos problemas, ya sea económicos (en un contrato), ya sea personales (un contrasentido puede herir los sentimientos de la otra parte), entre otros….
Aquí al lado dejo unos cuantos ejemplos de traducciones erroneas en distintos ámbitos de la vida cotidiana y de la sociedad en general, no exentos de una pequeña dosis de humor.